Coñoesumadre el “Turú” Flores y ese tal “Pícaro” Fernández que supo lanzarse a la piscina para joderme la pasión adolescente.

Corrían los últimos días de abril de 1994 cuando Minervén dejó sembrado al equipo millonario de América del Sur: el Emelec de Ecuador. Minervén venía de una primera ronda desastrosa: tras arrancar cinco puntos de seis posibles jugando en casa (en aquél entonces las victorias otorgaban dos unidades), perdió todas sus visitas por goleadas: 4 a 1 con Marítimo, 4 a 0 con Bolívar y 7 a 1 con The Strongest. Dos goles a favor y quince en contra en tres juegos hablan del orden que tenía el equipo. Se logró clasificar gracias a las matemáticas.

En la segunda fase, un Angelucci joven y elástico metió al Minervén en la historia tras atajar dos penaltis. Pasaron a los cuartos de final sin conocer la derrota en casa y la fiesta siguió tras empatar a cero con el Vélez Sarsfield de Carlos Bianchi. Ahora lo pienso: coñoesumadre también Carlos Bianchi. Ese empate supo a esperanza hasta que llegó el fulano Flores a poner el primer gol.

De ahí en adelante el asunto es historia. Minervén perdió por 2 – 0 (el segundo fue un penalti sancionado gracias a una pirueta del “Pícaro” Fernández al borde del área), y tres semanas más tarde el Velez se coronó campeón de la Copa Libertadores.

El Minervén desapareció y con él mi interés en seguir el fútbol venezolano, que es como decir que desapareció mi interés por hacer el ridículo.

Ahora resulta que voy a un partido de la Libertadores después de trece años y logro emocionarme, gracias al Caracas FC. Fue la semana pasada en el empate a 2 contra el Santos de Brasil.

La vuelta es hoy (en pocas horas), y aunque de seguro no se me explotarán las venas de la frente; la emoción de las gradas y el haber dejado en el camino al River Plate (ganándole dos veces) es suficiente para postear estas fotos (a casa llena) y un video que apenas logra dibujar la adrenalina que a veces sienten los hinchas del fútbol.

Si Caracas gana la vuelta, a lo mejor y hasta me pienso lo del ridículo.