1
No pocos lo vimos: caían ráfagas de humo blanco sobre la sede de su cultura política y social. Algunos corrían entre explosiones, entre culpas, se le medían a las carreras, a las alturas, a las rejas y a los golpes. Otros morían con la bandera en la cara. Algunos, como yo, vimos a Popy bailar con un sombrero rojo y a Juan Corazón con escarcha en el ojo. Yo vi a Marieta Santana hablar de Madonna y el sexo, y también vi a un gordito con una res en el lomo. Vi a un tal “papi” Rivas brillar en un mundialito y a Rafael Dudamel hacerle un gol a Argentina. Yo vi al Hombre de la etiqueta y no le creí. Vi a Pastora Lara Portillo y le creí a medias. Vi a Abigail y quise creerle con todas mis ganas. Hoy me arrepiento de haber sido tan tonto.

El primer recuerdo que tengo de la TV venezolana se remonta a la programación infantil de RCTV en los años ochenta, apenas entrando la década: un panorama tan oscuro y desalentador que había conseguido olvidar. O eso había querido. Pero no me pidan que vaya más atrás, algunos tenemos más suerte que otros.

2
Historia audiovisual del siglo XXI (Venezuela, Sudamérica): unos pagan la luz, otros tienen dinero para comprar lugares entre el relato (clientes, los llaman, y siempre tienen la razón) y, los que más tienen (desde el siglo XV, años más, años menos), tienen tierras y también espacios radioeléctricos: unos se asesinan en vivo, otros graban (producen). Y otros miran la tele. Igual que hace cincuenta años.

El medio es el mensaje, dijo Mc Luhan. Y un gentío repite la frase, probablemente sin entender del todo a qué se refería el canadiense. Asunto de totalidades. Ahora aparece a diario en los medios que se muere una conseción, que no se muere, que la matan, y que no hay libertad de expresión. Que en Venezuela hay un poder dictatorial que hace rato empezó a quitarse la máscara. Que las leyes se leen al derecho y al revés. Que está bien hecho que cierren esa planta televisiva. Que no, que pobrecitos sus trabajadores y ahora qué vamos a hacer sin el peso de la denuncia. Que hay buenos y malos.

3
Todo es muy claro y huele feo: hay que ser rolitranco e pendejo para no saber que la medida contra ese bodrio de canal para el cual trabajé llamado RCTV, es una revancha, una cobranza, un pulso ganado, la retaliación ante su política editorial, que, hay que aclararlo (a este blog lo visitan algunos foráneos) no es más que el espejo invertido del gobierno. ¿Qué quiere decir esto? Que es la misma vaina, pero al revés.

Hay que ser rolo e guevón para pensar que ahora sí tendremos una programación digna, gracias a los intereses del Estado venezolano, que, como siempre ha demostrado, promueve la participación de todos los venezolanos. Seguro.

(Reafirmación de lo anterior, por si no queda claro): Hay que ser realmente un bolsa para creer que VTV o Telesur o Vive TV o Ávila TV o la nueva TVES van a elevar la calidad en la educación del nuevo hombre venezolano.

Hay que ser muy ingenuo para pensar que los directivos de 1BC son débiles y están desamparados. RCTV no muere como señal ni como productora, y sus trabajadores no tienen por qué quedar en la calle. De paso, ahí tienen a los demás canales para repetir los mismos esquemas y los mismos vicios, no en balde la última vez que estuve en Telesur saludé a seis ex compañeros de trabajo de RCTV. Y no estuve más de una hora.

Por último, hay que ser marico (ofrezco mi disculpa a los homosexuales, este “marico” significa otra cosa) para confiar en que hay justicia en la no renovación de la concesión de RCTV. Y hay que ser “más marico” para decir que es una injusticia. Justo sería acabar de plano con el resto de las televisoras o dejarlas a todas en paz.

4
Fabricar héroes como Gabyman daba para pensar en el futuro; y aquí estamos. Hemos avanzado muy rápido en el juego político como para ser tan inocentes.

Ahora me explican que hablar mal de RCTV es ser chavista y jugar en contra de la libertad de expresión. Lo siento, estén a favor o en contra de esta cagada de gobierno o de esta empresa televisiva, lo que está en juego, para mí, no es el futuro del país (ni falta que hacen 4 canales de televisión como RCTV o VTV para educar a mis futuros hijos, no joda) sino la dignidad. Esa vaina ahí que se parece como a la ética.