Voy a ser padre. Me enteré hace poco y emociona tanto que no sé qué decir. Soy un hombre débil, de muchas palabras, lo saben mis amigos. La mujer del vientre se llama Verónica, es increíble, maravillosa, pero como estoy enamorado y contento, hablar de ella sería poco menos que un acto ilícito. Por ahora sólo cuelgo esta imagen, capturada un rato después de recibir la noticia por teléfono, entre las montañas merideñas de los andes venezolanos, a más de dos mil metros sobre el mar. En la foto, mis amigos: Jesús, Carla, Marc, Kaury y el brazo izquierdo del Junior. En los vasos, vino espumante y buenos deseos. Como lo dijo el amable Daniel Link, lo mejor de la Bienal.


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