Voy a personalizar esto de una vez para que no me vengan con vainas, la dedicatoria tiene un nombre: Sergio Monsalve (aka Cobranza en panfletonegro.com, o eso creo). Sí, es un ad hominem. Si no lo es, pido que disculpen mi mala educación.

Verás, Sergio, hace unos meses estuve en un restaurante chino en los Palos Grandes (Caracas) y me dijeron que tú escribías en el blog de cine que creó Carlos Caridad Montero (aka Carlanga) y descargabas a diestra y siniestra comentarios anónimos a favor y en contra sobre un mismo tópico.

Y que te descubrieron.

No tengo cómo saber si eso es cierto, pero me gusta creerlo. Yo soy así, de gustos. A partir de allí me pareció genial tu intención de inventar personajes anónimos que crearan un mundo virtual; eso (además del blog archivosabandonados.blogspot.com) es lo más interesante que había para perder tiempo en Internet.

Entonces pensé: tú eres un crítico. Quieres ser un crítico. Y un crítico, para los mal educados como yo, pone los puntos sobre las íes, es claro y va de frente. Y también da su nombre.

Eso me hizo desconfiar de ti.

Después vi que te disgustaba el trabajo que hacemos yo y mis panas en plátanoverde, porque nos apropiamos de un discurso callejero siendo unos sifrinos que trabajamos en el Centro San Ignacio (en Caracas). Entendí que éramos incoherentes.

Sergio, si Cobranza te parece un nombre cool para criticar, a nosotros Por el medio de la calle nos parece un nombre cool para hacer un evento gratuito de calle. No somos callejeros; esto quiere decir que no somos callejeros. Y el párrafo que viene –técnicamente– quiere decir que hicimos un evento gratuito de calle:

Produjimos un evento en mayo que convocó a unos tres mil transeúntes, con el apoyo logístico de la Alcaldía de Chacao y la participación de unas 200 personas que trabajaron sin cobrar. Había músicos, bailarines, locos, borrachos y maricos. Sin metáforas.

Aclarado esto, leí que ibas a escribir con suma cautela para criticar la última edición de plátanoverde; me pareció un lindo gesto, pero creo que te excediste: fuiste cauto y errático. Otra vez, partes de un error. Ni hicimos un gran esfuerzo, ni intentamos desmontar algo.

Que la restauración roja del Nuevo Circo te genere indigestión te convierte en protagonista de la crítica; algo de lo cual, entiendo, te quieres alejar. Porque lo nuestro debe ser metodológico, estadístico, casi matemático. Así, criticar escribiendo “nada se dice realmente sobre nada” es un lugar común. Eso, según leí una línea después, te molesta. O se parece al “caliche”, un concepto de los grandes medios que manejas.

De la crítica que haces sobre mi texto y el de Jesús Ernesto, fíjate que concuerdo contigo. Nada que agregar, excepto que después de escribir “específicamente”, “naturalmente”, “poderosamente”, “realmente”, “igualmente” y “estrictamente”, yo no hubiese escrito “finalmente”. Porque Sergio, hay un final cuando cierras una idea. Y los críticos, los buenos críticos, como tú, son coherentes, pero no son obvios y tampoco se repiten.

“Platanoverde tiene poder para conseguir editores de lujo y para lograr que escritores como Salvador Fleján le dediquen panegíricos de dudoso origen. Platanoverde tiene el poder de convocar a Vasco para que le confiera más poder mediático a las no bandas de este país. Platanoverde está con el poder y por eso se le dificulta escribir contra el poder. Lástima.”

Ese es tu cierre. Tres ideas.

La primera, sí, pero te pregunto, ¿a qué te refieres con “dudoso origen”? Daniel Pradilla, para mí un pana, buen bloguero y un mejor poeta no es un “dudoso” admirador de tus críticas, sólo es alguien que suele estar de acuerdo contigo. ¿No es tu frase un ataque ad hominem?

La segunda: Sí, pero ¿Vasco Szinetar puede conferirle poder mediático a Los Auténticos Negros; a ViniloVersus; a Los Mentas; a Tumbador; a Los Paranoias? Define “no banda”. ¿Que no ensaya, que no toca en vivo, que no graba un disco, que no te gusta?

La tercera: no queremos escribir contra el poder. Lee otra vez la revista.

Todos tenemos dificultades, Sergio.