
Un saludo en forma de postal, por Irene del Car. Men.
No es como te lo imaginas. Es sobria y a la par, grafiteada. Grafiteada hasta absurdamente. Es sucia pero, claro, limpian todos los días. El metro es así que provoca gritar: un poco de mezcla de azul con rojo con naranja y verde intenso, por favor: arco iris ven a mí. Uno se da cuenta de lo barcelonés que uno es. Y cuando escuchas a los sopotocientos de españoles que hay alrededor en el metro, entonces vuelve, esa pequeña… claustrofobia.
La mitad de lo que digo es cierto. Pero no sé, estoy poseída por ponerle un poco de drama a todo, sin caer en lo emo. Ayer me acordé de Lope, mientras me decía a mí misma “¡¿Qué carrizo estoy haciendo levantando mis piernas hasta la mitad como un ruso!?”. Esto lo hacía abrazada de una gente de Lituania, que me ofreció 2 vasos cuando yo lo que quería era un poco de agua para pasar el fumoncito que tenía dentro.
Le toqué 2 canciones de piano. Entré al bar por la música. Era un cumpleaños privado. Traje 3 pedazos de torta para mi casa, primero porque estaba buenísima, y luego por… tú sabes… porque si no se iba a perder en el plato que ya se había servido.
Bueno nada, cuídame mi mp3 que aunque me compré otro es mucho peor. SÏ SÏ. La verdadera culpa es de ese, del “otro”.
Por eso la sociedad quiere fidelidad. No porque escuches de otro lado, sino porque luego no vas a querer volver.
Por lo demás, ando en Berlín
2 Comments
1 Charlie Escribió:
Hi,
Thank you! I would now go on this blog every day!
2 comprar viagra Escribió:
AKtgJC arwvqczo rirghjli zuxgkkvm