
Recuerdo a un conocido que aplaude y pestañea entre risas con “Nuestra Belleza Latina”, el programa que produce Univisión y que tiene a Osmel Souza como referente de la frivolidad y el sueño de la humillación hispana en el mercado gringo. Según él –y yo no le creo, pero sí lo defiendo hasta que alguien me demuestre que puedo tener razón– hay que dejarnos de güevonadas (sic, como dicen los periodistas serios) porque para eso, y no para otra cosa existe la TV. Entretenimiento. Entretenimiento puro y duro. Chatarra, mugre, escombros, qué importa. El tiempo corre y con él nosotros. Lo que produzca una carcajada y venda, es lo que se queda en la pantalla.
Recuerdo a otro amigo, la mitad de nuestros años perdidos en viajes, chistes, errores y complicidades, que no se ríe con los blogs, se ríe de los blogueros. Y yo –lo quiera o no– soy uno. Además, me voy de palo. No contento con ese impulso post adolescente de escribir y publicar, pierdo una larguísima cadena de minutos leyendo porquerías. Hace poco visité panfletonegro, espacio al que voy de vez en cuando porque me gusta recordar que no debo convertirme en esa clase de disidentes (terminen de leer el texto y vean los videos, antes de preguntarme a qué me refiero con “esa clase de disidentes”). Después fui a Saber y poder, un lugar del que a veces vuelvo con un mínimo descubrimiento, o con una constatación: hay personas que desde otra perspectiva logran aproximarse mejor a lo que nosotros buscamos, aunque en un principio –e incluso hasta el final– podamos estar en absoluto desacuerdo. Pues bien, estas dos páginas fueron utilizadas últimamente para hablar sobre una reunión de “intelectuales” “de izquierda” (imagínense ustedes, qué inatajable) organizada por un tal Centro Internacional Miranda.
Resulta que después de leer este par de post, la falta de oficio me llevó a navegar una vez más por las mismos puertos de siempre. Y caí en los videos de Youtube del programa Sin Contemplaciones, que conducía el viejo Francisco Rivero. De él ya había colgado una entrevista que le hizo el bueno de Harrys Salswach para la extinta revista Plaza Mayor. Y ahí me quedé, llevándole la contraria en silencio al amigo amante de la televisión basura, creyendo que en panfletonegro y en Saber y poder pueden o no tener razón, pero la esencia de la discusión es otra, y pensando: qué bolas tiene este señor Rivero (bolas igual a cerebro, cerebro igual a conocimiento), que en apenas un negro televisivo es capaz de reducir la discusión esencial a una línea. La comprensión de lo permanente en la existencia. Hablando de Antígona.
Intelectuales. Comillas. De izquierda. Comillas. Atajen ahí.
La Crisis de Occidente. Sin contemplaciones
La Crisis de Occidente. Sin contemplaciones II
Videoleyendas:
¿Hasta dónde voy a ser justo? ¿Qué sentido tiene esta pregunta, vale? Siempre tienes que ser justo. ¿Hasta dónde voy a ser valiente? Siempre tienes que ser valiente. ¿Hasta dónde voy a ser libre? Hasta que te mueras tienes que ser libre.
Los bienes morales (justicia, solidaridad, verdad, amistad, amor, lealtad) son realidades que tienen valor absoluto en sí mismos. No los puedes condicionar (ejemplo: voy a ser justo hasta que aparezca alguien que me ofrezca 50 millones de Euros. Ahí dejo de ser justo y empiezo a aparentar justicia).
En un campo de batalla, el que ejerce la dimensión sustantiva del bien siempre tendrá autoridad, puede que no sea un general, pero el general será un pigmeo ante un hombre valiente. Eso es la vida moral.
Ptsss, épale, amiguitos de la quinta, cojan dato: no hay libertad sin voluntad de justicia. Y sin un elemento de humanidad sustantiva no hay política ni puede haber sociedad. ¿Qué ministro ha entregado su cargo en razón de la prostitución notoria de la justicia? ¿Quién se enfrenta en Venezuela a la degeneración de las clases dirigentes y del Estado, en nombre de la justicia?
Ptsss, ey, amiguitos de la uni: clamar justicia no es salir a la calle a gritar “libertad”, sino romper lo que nos separa a unos de otros. Los bienes morales tienen trascendencia, pero no existen, a menos que el hombre haga que existan.
Ptsss, tú-ya-sabes-que-es-contigo: Creonte, en la Antígona de Sófocles, cree que los intereses del Estado y los intereses del hombre son lo mismo. Eso es ceguera, carencia y ausencia de prudencia. Y esto que sigue es lo contrario a un liderazgo auténtico: “Vamos a fregar a éste, porque éste no tiene miedo, y dice lo que no debe decir, y critica lo que no debe criticar y nos está perjudicando y está perjudicando a la democracia. Y está perjudicando a la libertad. Está perjudicando a los buenos”. Basura. Mediocridad.
La ciencia no decide nada esencial, pero en el mundo se impone la absolutización de los bienes útiles, a través de los últimos desarrollos tecnológicos.
El pueblo puede no tener razón, se puede vilificar, se puede degradar, se puede degenerar, puede mentir.
La justicia es una tarea eterna para el hombre.
3 Comments
1 Juan Escribió:
Excelente.
2 Francheska Cermeño Escribió:
Me encanto tu blog! tu forma de escribir es realmente tuya, pense que no habian tales pero venezolanos. El diseño del blog tambien me encanto especialmente ese aire infografico mezclado con un minimalismo japones XD muy bueno ¡exitos!
3 Leo Felipe Escribió:
Gracias Juan, gracias Francheska. Sigan pasando cuando quieran. Salud.