A mi madre la recuerdo con la respiración entrecortada y apretando los dientes, con una pelota de bowling en el pecho, pequeñas rachas de escape voluntario y el amor más grande que conocí hasta que nació Carlota. Carlota es mi hija y actualmente ocupa la mitad del brillo que se me ve en la cara. Sobre mi madre, a veces pienso en el desierto que me dejó por dentro y en que me provocaría creer que es posible verla aunque sea de lejos un minuto al mes. Siento ganas de llorar y como no me gusta, trato de distraerme. Mi amor por ella vive. Es duro. Es bonito.
* * *
Madre, si pudieras leerme te escribiría otro poema como aquél cuando tenía 18 o 19 años, ¿te acuerdas? Uno que terminaba con ese verso de oración, o de plegaria: dios te bendiga. Y eras tú, o tu voz en mi cerebro, diciéndomelo despacito. Qué malos poemas escribía, mamá. Para escribir bien hay que saber mentir y en ese momento yo era sólo entusiasmo. Ahora intento decirte algo y no me sale. Es como mi libro imposible, mi particular entrada luminosa, mi memoria revolcada que no logra ordenarse. Irse de viaje no es extrañar, esto sí. Tú sabes, algo como eso. Pero nada.
* * *
Te amo. Bailarina. Y así te recuerdo. Puede que escrito suene a poco, pero por dentro es pura música en forma de carnaval y playa y noche.

6 Comments
1 Martín Castillo Morales Escribió:
Hermoso Leíto, hermoso, ya entendí la saudade, qué rápido pasa el tiempo. Besos a la bailarina donde esté, y a Carlota ahí donde está.
2 Tatiana Morales Escribió:
Estoy realmente impresionada…….. tanto que quedé sin una sola palabra.
Te felicito por todo, tu vida, tu hija, tu blog, tus palabras…… saludos
3 Gira Escribió:
Que hermosas las palabras a tu bailarina…
Sin palabras
un abrazo
4 Leo Felipe Escribió:
Gracias, Tati. Gracias, Gira. Ahora me voy a dormir recordándola, como acostumbro casi a diario. Hoy, 10 de junio, ella estaría celebrando un nuevo cumpleaños, eso me ponía nervioso. No me gustaba. Por alguna razón me sentía presionado. Y créanme, es una tontería, porque afino mi memoria y sé que a ella sólo le interesaba estar a mi lado. Y si se podía, echar un pie. Eso era suficiente. Eso era –es– mi jaragual Qué inmenso, ¿no?
Abrazos, gracias por pasar y comentar.
5 ulises hadjis Escribió:
wow ya quiero leer tu libro
6 ulises hadjis Escribió:
perdon, que cagada ese comment.
el día que murió tu mama pasaron muchas cosas, o el día despues, un día de estos te contaré-
muy lindo eso