Aníbal Mestre -

No existe fotografía definitiva y la belleza no es precisamente un atributo permanente. La imagen que desencadenó el crimen, capturaba la belleza en su momento de mayor esplendor, pero también registraba su evanescente naturaleza. No existe fotografía definitiva porque todo lo que atrapa cambia, muta, se desvanece. Durante las averiguaciones del caso hubo muchos implicados. El Mercedes Benz donde se encontró el cuerpo estaba abandonado cerca de la casa del conocidísimo Francisco Beaufrand,  así que, en principio, se pensó que todo fue ideado por un grupo de fotógrafos celosos por la ascendente carrera del joven Mestre. Pero no tener los poderes de Lord Henry Wotton, aquel que le entregó a Dorian Gray una cuota indefinida de juventud, fue el pecado que lo mató: “Nunca sería de nuevo tan hermosa como en esa imagen”, declaró la linda modelo que organizó el secuestro y la consecuente muerte de este fotógrafo de modas.

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Elías Atencio -

No se conocen las razones del crimen. Los expedientes lo calificaron de pasional, pero la causa verdadera sigue oculta. La velocidad como el sexo, o la pasión, e incluso para algunos el amor, generan en los individuos la misma sensación: esa turbación del juicio conocida como vértigo. Era lo que podía leerse en los ojos de la hermosa alucinada que acabó de manera violenta con la vida de Elías Atencio. ¿Por qué manejaba ella su carro? ¿Le tendió una emboscada? ¿La bolsa de Tiffany’s en la escena del crimen indica acaso que él iba a pedirle perdón por algún desliz de la carne? La joven de largas piernas, en el mismo estado de excitación, horror y satisfacción con que Nerón veía arder Roma, no articuló palabra. En algún momento revisó la trabilla de sus zapatos de YSL, miró de nuevo la bolsa azul con desprecio, y se aferró aún más a la caja del –según cuentan los entendidos– sofisticado sex shop neyorkino Kiki de Montparnasse. Tiempo después se supo que la prenda dentro de la caja tenía, como solían hacer los amantes decimonónicos, una inscripción: “Torna niña la calma que robaste a mi alma”. La calma jamás retornó a Elías, quien tuvo una perfecta muerte moderna: espectacular, rápida y violenta. En la chismografía local se dice que él no le compró lo que ella esperaba.

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