Lápiz en mano me exijo algún comentario, para que hable este espacio, que soy yo, sobre tantos acontecimientos que marca la agenda del gobierno, que es la de los medios, y viceversa. Quién supiera pensar, pienso.

Y ahí voy.

* Sobre la Ley Orgánica de Procesos Electorales:

Los 167 diputados que gozan del salario, las comisiones y la comodidad que ya quisiera yo para mí, llegaron a la Asamblea Nacional por la torpeza histórica de los políticos opositores. Por más que el instrumento legal pueda favorecer a los que tienen el poder, la tendencia será a revertir lo que, a fuerza de estupidez, dejó el 2005. Con su aprobación y sin vuelta atrás, insisto en recordar una botella de ron que me bajé mientras miraba atónito la ausencia de candidatos opositores por un “auto-boicot” aquél domingo de elecciones. Por favor, no puedo seguir bebiendo: yo sé quiénes comparten responsabilidades en la aprobación de ésta y otras leyes. Ahora que trabajen y se ganen lo que yo no soy capaz, porque me da como asquito.


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* Sobre los Lanzacohetes Antitanques AT4:

Que el gobierno de Colombia pida una explicación al gobierno venezolano sobre la aparición de esas armas en manos de su enemigo, me parece lógico, aunque también un poco cínico. No me creo el cuento de que entre uno y otro desconozcan las cochinadas y violaciones que promueven y respaldan a diario en sus fronteras, y menos que esperen una respuesta o un cambio efectivo, a partir de un llamado a capítulo. Lo que me sorprende y me da risa es que los suecos salgan a exigir nada. ¿Por qué una empresa con sede en Karlskoga fabrica este tipo de armamentos y después lo comercializa con un país en América Latina? ¿De dónde salen las armas de guerra que usan las bandas organizadas de delincuentes en África, Brasil, Venezuela, Colombia y Centroamérica? ¿No están las industrias constructoras de estos “materiales de defensa”, como les gusta llamarlos al momento de redactar sus informes y planes de venta, en Suecia, Suiza, Israel, Rumania, Rusia, China o Estados Unidos? ¿Qué pretenden que ocurra con ellos, una vez ensamblados y embarcados para su uso en un país lejano? ¿Quién las introduce en cada país y quién cobra por ello? ¿Quieren una explicación? Se me ocurre una bien revolucionaria para ser lanzada en una de estas Cumbres de Estado: queda terminante prohibido la exportación de armamentos, sea cual sea su calibre. No se hagan los suecos. Ni tampoco los rusos.

* Sobre el cierre de 32 emisoras (este número crecerá con los días, pero por ahora son 32) por un lado, y la propuesta de proyecto de ley contra delitos mediáticos, por el otro:

He estado tratando de mirar qué hay más allá de lo obvio, pero por más que trato, no lo descubro. Así que recurro a la columna Politikom que Luz Mely Reyes publica este domingo en el diario Últimas Noticias para decir que pienso prácticamente lo mismo que ella sobre ambas medidas, o casi:

“Según el argumento de Conatel, estas revisiones están orientadas a la democratización del espectro. La duda (en su caso, en el mío es más una carcajada) por supuesto se impone, porque la misma promesa hizo el gobierno al sacar a Rctv de la señal abierta. Dijeron los voceros en su momento que nacería una televisión de servicio público y hoy Teves es la ‘señal de la revolución’. Si en el gobierno están tan persuadidos de que es debido a la oposición de muchos medios que no se puede avanzar más en el proyecto del presidente de Chávez, es difícil que se ejecute la tan ansiada democratización, porque esto implicaría soltar el control y lo menos que quieren en sectores del oficialismo es justamente eso”.

Esto sobre lo primero.

Sobre el penoso mamotreto que presentó Luisa Ortega Díaz, opina Luz Mely lo que sigue y yo digo que sí, exacto, y muevo la cabeza y también los dos deditos índices de ambas manos, como si bailara:

“La fiscal Luisa Ortega Díaz afirma que no se pueden usar los medios para generar ‘sensación de impunidad’. En el papel de trabajo (no habría estado de más poner esto entre comillas) que circuló sobre su propuesta también se menciona esta expresión. La verdad es que ver la palabra sensación en un texto legal me produce una sensación de temor porque nada es tan subjetivo como las sensaciones y si sobre eso alguien va a juzgar, entonces tengo la sensación de que sería un juicio terrible. Igual ocurre con la “salud mental”. Ni siquiera los expertos en el tema se han puesto de acuerdo en cómo definir este concepto. Me pregunto cómo se pretende velar sobre el bienestar colectivo de la psique de los venezolanos a través de las sensaciones. Tengo la impresión de que esta sensacional salida de la Fiscalía fue demasiado apresurada”.

¿Vale la pena que recuerde que yo sé quiénes comparten responsabilidades en la aprobación de ésta y otras leyes?