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La cada vez más prestigiosa Balada Literaria llega al cuarto año en Brasil y para esta edición decidieron gastarlo todo: si hasta me llevan a mí. Debates y bares, la palabra toma cuerpo en Sao Paulo durante varios días para masticar ideas y vomitar dialectos. El culpable: un agitador llamado Marcelino Freire.

Cada edición sirve para enmarcar a los poetas, cuentistas y novelistas, sus ideas y sus obras, en la línea de la fiesta. Siempre hay música y exposiciones alternas que le dan otro registro a las lecturas y discusiones: El baile y el brindis como margen de lo imaginado. También sirve para que los organizadores rindan homenaje a algún autor vivo y este año será João Silvério Trevisan, alguien a quien todavía no leo, pero que me han recomendado varios amigos en Brasil, en su mayoría escritores. Se supone (o supongo, por lo poco que he escuchado y leído) que tiene dos marcas: escribe mejor que la mayoría de las estrellas consagradas de su generación y milita como pocos en la liga GLBT.

Este año habrá rock, samba, artistas plásticos, fotógrafos, poetas, traductores, lingüistas, novelistas y un tanto de resistencia a la resaca. Saúde. Junto a mí viaja el pandillero Jesús Ernesto Parra, poeta y co-editor de cuanto delirio periodístico y literario se me ha ocurrido. Somos los “invitados por Venezuela”.

Sobre aquellos que importan porque publican y sacuden, hay varios nombres en la lista para tener en cuenta y buscar sus libros: los brasileños João Gilberto Noll, Michel Laub, Santiago Nazarian y María José Silveira, el uruguayo Dani Umpi, el angolés (¿Angolés? ¿Se escribe angolés?) João Melo y el portugués José Luís Peixoto. Anoten ahí.

Anteriormente pasaron por el evento el mexicano Mario Bellatin, el colombiano Efraim Medina Reyes, el mexicano David Toscana, y los brasileños Paulo Lins y Luis Fernando Verissimo. Por eso, entre otras cosas, me enorgullece asistir esta vez.

En la mesa que me toca ocupar se sentarán Federico Barbosa, director del Museo de la Lengua Portuguesa; Cláudio Willer, uno de los principales poetas brasileños; y Rodrigo García López, poeta, traductor y profesor de literatura en Estados Unidos. Una vainita. Y se supone que me toca hablar sobre poesía y prosa latinoamericanas; prometo intervenir lo menos posible.

La invitación, esto va sobre todo para mis tres amigos paulistas que visitan el blog, es para este viernes 20 a las  2:00 p.m. en la Livraria Da Vila.

Si no pulsaron la yema del índice sobre el ratón allá arriba, en el comienzo del texto, donde dice “La ya famosa Balada Literaria”, no importa. Pueden hacerlo ahora. A los Twitteros, porque cada vez hay más y a la gente hay que darle lo que necesita, pueden seguir de lejos el asunto por esta vía: twitter.com/baladaliteraria.

A gente se fala.