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Michu Benaim envió estas preguntas que me arriesgué a responder. Escribió una reseña sobre Sexo en mi pueblo para la Revista Bond, una publicación venezolana que, tengo entendido, está dirigida a los hombres, a los machos, a los meros, meros. El texto de Michu, mejor que mis desatinos vía mail, se podrá leer en la revista, que sale a la calle la semana que viene.

¿Por qué escribiste Sexo en mi pueblo?

Porque encontré un espacio para divertirme con mi imaginación. A medida que el libro avanzaba y los personajes aparecían y desaparecían, entendí que podía llegar al extremo de la descripción para hablar del sexo desde una perspectiva provinciana y post-adolescente. El libro está hecho de retazos de mi memoria y mucha exageración. El personaje principal no es ni un héroe ni un antihéroe, es cualquier venezolano que vive inmerso en el machismo propio de las ciudades más pequeñas, y que sin saberlo guarda cierto grado de ternura y una profunda ignorancia sobre las mujeres. Ambas, la ternura y la ignorancia, van desapareciendo poco a poco.

¿Calificarías Sexo en mi pueblo como una especie de novela rosa? ¿Por qué o por qué no?

Espero que más que rosa, sea una novela roja. O del color de la carne. Pienso en un pezón o en una vulva vista bien de cerca. O en las venas hinchadas de un pene erecto. Esos son los colores que más están en los relatos. El motor de las relaciones en Sexo en mi pueblo, en general, es la curiosidad, no el amor. Pero si alguien me dice que esa es una especie de novela rosa, te juro que no lo voy a contradecir.

Cuéntame sobre los títulos de los cuentos ¿Por qué los Vs? ¿Por qué con edades?

Los Vs. es porque planteo las relaciones sexuales desde el combate, al menos en este libro. Desde pequeño en los pueblos aprendes que lo más importante eres tú. Después aprendes que lo más importante es lo que se dice de ti. Y que si tus parejas, y sobre todo tus ex parejas hablan bien de ti, no habrá nada que te destruya frente a tus amigos, que son los que más importan. Entonces en el sexo, en la cama, desnudo y en el mete-saca, acabas por olvidarte de ti, para satisfacer al otro. Para derrotar al otro. Es una idea equivocada sobre lo que debe ser un juego entre dos personas que se complacen. Al menos es lo que recuerdo que decían mis amigos y mis amigas de la época del liceo. Yo sigo siendo virgen.

Sobre las edades, existe un personaje principal, que es masculino, el único que está en todos los relatos y el único que no tiene nombre, siempre aparece como “él”, porque no quería nombrarlo, sino ir a lo más básico del género. El lenguaje es muy fuerte y me interesaba que ese niño que va creciendo fuera cualquiera, sin importar si se llamaba Isaac, Pancho, Ítalo o Fidel. Él lleva el hilo de la evolución del sexo en su pueblo, y, relato a relato, va descubriendo algo de sí mismo gracias a la mujer. Al final, lo que importa para mí no es cómo asume él su sexualidad dependiendo de su edad, sino cómo la asume dependiendo de la edad de la mujer que tiene enfrente.

Ulises Milla dijo en una entrevista que los libros de PuntoCero buscaban funcionar como un nodo en una secuencia mas larga, ser al mismo tiempo puntos de partida y testamentos a la sintomatología temática que “flota en el aire”. ¿Cómo crees que entra tu libro en esta categoría? ¿Lo crees sintomático del zeitgeist?

Una cosa es la narrativa y otra la ficción. Este libro es pornográfico y no pretende inscribirse dentro de la literatura erótica. Yo solo quise divertirme y como me divertía, seguí escribiendo. No creo que sea sintomático de algo como los aires de estos tiempos. Sexo en mi pueblo pudo haberse escrito en las afueras de California a finales de los setenta, en un pueblo de Barcelona en 2009, o en Borburata dentro de diez años. Tiene que ver con una concepción del borde, de lo provinciano, del margen, según una idea pretenciosa del sexo en la cual el hombre siempre tiene las respuestas y las salidas, y al final termina descubriendo que el otro tenía algo o mucho que dar, no importa si es hombre o una mujer, y para este libro, incluso, si son dos hombres o dos mujeres.

Sexo en mi pueblo está a la venta en todas las librerías de Venezuela.