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A Juancito lo vi por primera vez a principios de 2003, hace siete años. Estaba con un niño o una niña pequeña, no recuerdo con claridad, bailando sobre su espalda en un concierto en la Facultad de Arquitectura de la UCV. Allí se paró detrás de la computadora a improvisar sonidos y yo quedé boquiabierto. No nos conocimos sino hasta 2004, o 2005, cuando apareció entre las páginas de la revista plátanoverde. Un par de veces le dije que realmente me gustaba su trabajo. Luego, en 2007, en otro concierto y un poco más achispado por la fruta de la sangría que a veces se abomba, me atreví a soltarle en cara mi decepción por su último disco: una creación que todavía me disgusta. Eran las dos de la mañana y lo despedí con una risa con cara de pasa. No sé si me entendió en el momento, aunque lo hemos comentado después. Ahora me toca decirlo: Jimmy Flamante no es de los buenos, es de los mejores. Si yo pudiera tomar el taller que va a dictar, aunque no tengo computadora y de música sé lo mismo que de jardinería, lo haría a ojos cerrados. Además, la última vez que supe de uno de sus toques, después de ocurrido, supe que terminó desnudo, para mayor goce del público que brincaba y sudaba en la pista con exceso de trapos.

Este es otro evento organizado por Imaginarios de Venezuela, un grupo del que ya he hablado antes y a quienes siempre es un gusto acompañar en su trabajo en Venezuela.

Como es evidente, esto no es un favor, nadie me manda. Lo hago con el corazón en un bit y estoy seguro de saber bailar, orgulloso del streaptease de los otros.

Más info: Sherezade Ortiz Soques / Coordinadora de productos y eventos especiales. TLF: 0212 9852501 / 0414 0269366