
Cuando Juan Juan nació, el 2 de diciembre de 1965, Fidel Castro lo anunció a viva voz frente a un micrófono en primer plano y miles de cubanos al fondo, en medio de un discurso en la Plaza de la Revolución que conmemoraba el aniversario del desembarco del yate Granma.
Con semejante antecedente y siendo hijo del fallecido comandante Juan Almeida Bosque, quien fue vicepresidente de su país, pocos imaginarían que hoy este cubano de nombre repetido no haya podido salir de la isla desde hace más de siete años, y que tenga cinco semanas en huelga de hambre y dos días detenido en Villa Marista, una parte del Departamento de Operaciones de la Dirección de Contrainteligencia del Ministerio del Interior de Cuba.
Juan Juan padece una enfermedad degenerativa llamada espondilitis anquilosante y asegura necesitar tratamiento en el extranjero, aunque el gobierno cubano le responde que en su país lo pueden asistir sin problemas. La esposa de Juan Juan Almeida se llama Consuelo, qué dilema, y vive en Miami, junto a la única hija que ambos tienen, Indira de Omaña. Él tiene más de dos años sin ver a Consuelo y casi ocho sin ver a su pequeña, que ya hasta se casó.
Cuando le pregunté a Juan Juan a principios de junio de este año si le dolía la enfermedad, se le salió el coraje y me respondió con los ojos aguados, abierto como un niño, que, carajo, lo único que le dolía era no tener la libertad de ver a su hija cuando le diera la gana.
Lo interrogué sobre Guillermo “el Coco” Fariñas, que en ese momento parecía un esqueleto con piel, postrado en la cama de un hospital a causa de su huelga de hambre hasta que liberaran a los presos de la Primavera Negra de 2003 que estaban muy enfermos, y Juan Juan me contestó que él lo apoyaba, pero que no lo entendía, porque esas medidas “extremas” no iban con su personalidad. Le sonaban a suicidio lento y triste.
Por eso me sorprendió enterarme de su decisión, días antes de que el gobierno cubano liberara a varios de aquellos presos de conciencia y, en consecuencia, el valiente Fariñas levantara la huelga con su organismo bastante deshecho. “Estoy desesperado”, me dijo Juan Juan a través de la línea telefónica, “he llegado al límite y no puedo perder más tiempo. Es verdad, no me gustan las personas drásticas, pero haré lo que sea para que me permitan salir y ver a mi hija”.
Y fue más allá. En las últimas semanas protagonizó algunas protestas individuales y silenciosas en La Habana, donde salía a caminar con un cartón escuálido del tamaño de un brazo extendido y escrito a mano, en el que se podía leer: “estoy en huelga de hambre por reclamar mis derechos”. La última de esas protestas, el pasado martes 20 de julio en las adyacencias de la Asamblea Nacional, tuvo como consecuencia su detención al día siguiente por parte de las autoridades cubanas, quienes, según las declaraciones de su hermana Brenda Almeida, lo acusaron de “Desorden Público” y en lugar de llevarlo a la estación de policía más cercana, como corresponde, lo condujeron hasta Villa Marista.
Ya en 2009, Almeida había estado preso por intentar abandonar su país de forma ilegal, pero fue liberado a los pocos días. En la actualidad ha perdido unos quince kilos desde que comenzó la huelga.
Recientemente, el canciller de Chile, Alfredo Moreno, y el senador de ese país, Patricio Walker, han abierto las puertas para acogerlo en su territorio. Según el diario chileno El Mercurio de Valparaíso, Moreno sostuvo una entrevista el 3 de julio con su par cubano Bruno Rodríguez, aquí en Caracas, durante un encuentro bilateral previo a la Cumbre de América Latina y el Caribe, en la cual comentaron los casos de Fariñas y Almeida.
También el responsable de la promoción de Derechos Humanos en Toscana, Italia, Riccardo Nencini, ha escrito en la página web oficial de la región que “si se entrega el pasaporte a Juan Juan Almeida” y él lo desea, “nosotros estamos dispuestos a acogerlo en nuestra tierra”, según reseñó la agencia EFE.
La hermana de Juan Juan, Brenda, le informó de esto al guardia que la atendió en Villa Marista, de apellido Naser, que después de impedirle ver a su hermano, y antes de responderle lo que sigue, le permitió volver la semana que viene con algo de ropa.
A que no adivinan la respuesta de Naser.
A que no.
Claro, patrañas del imperio. Y ahora también de algunos blogueros.
9 Comments
1 JRD Escribió:
En el correo que enviaste para invitarnos a leer este artículo, aseguraste: “no me interesa la discusión superficial y burda sobre gobiernos buenos y malos”.
No te creo.
2 Leo Felipe Escribió:
Me interesa mucho más la relación que un hombre pueda establecer con su hija, porque creo que todo lo que se genera y ocurre en el ámbito privado debería aplastar, dividir y restarle importancia al ámbito de lo público, y no al revés. ¿Tú qué dices?
3 Valentina Escribió:
Bueno, yo no veo así, Leo. Creo que si lo que ocurriese en todo ámbito privado aplastase al ámbito público, el gobierno sería susceptible e infantil, cualquier gobierno. Pero sí, el sistema tiene que tener condiciones de respetar y asegurar a un ser humano, el derecho de querer estar o no estar. La verdad es que el caso de Juan Juan es triste, pero what’s the point?
4 Adriana Escribió:
Creo que el punto es la denuncia… no sólo de un gobierno que reprime, sino de todo un sistema lleno de contradicciones que permite que existan casos como estos. Para qué está Leo Felipe, otros amigos escritores, los blogs, los mails, las redes… si no es para el buen uso de la palabra… ojalá todos tuvieran oportunidad de hacerlo.
5 Acuarela Martínez Escribió:
Y no son estas situaciones particulares, muy familiarmente individuales ocasionadas por la impotencia y la represión (y el silencio obligadamente voluntario) que se desprende de una situación política??
Hay millares de historias desde hace 50 años de represión. Y esto, ahora será caldo para millares adicionales de casos vividos durante los últimos años de infierno en Cuba. ¿Porqué ahora tanta soltura? ¿más de 50 años reprimiendo y en un sólo día soltamos a los que consideramos delincuentes?
6 Leo Felipe Escribió:
Me escribe un pana al que conozco poco, escritor venezolano, llamado José Pulido: “Si no hay libertad individual, no hay verdad colectiva…”. Creo que a partir de allí sale la respuesta a tu pregunta, mi querida Val. That’s the point. Me parece que fue Rosa Luxemburgo la que dijo que “La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente”, y eso aplica en cualquier lugar, bajo cualquier sistema de gobierno. Lo que ocurre es que una vez que entras en la discusión bizantina de los sistemas enfrentados (Capitalismo Vs. Socialismo y/u/o Comunismo) para defender a uno y atacar al otro, no llegas lejos. Las taras morales y el cretinismo de sus gobernantes y líderes de opinión, llámense Sarkozy, Obama, Chávez o Hu Jintao, Patricia Janiot o Pascual Serrano, solo da para una primera lectura, superficial y tramposa, que coloca al sistema por encima de las historias, afortunadas o trágicas, de sus ciudadanos.
Hasta que no me den el poder que ellos tienen, prefiero seguir creyendo en las personas y sus historias mínimas. Abrazos y gracias a todas por comentar.
7 Reinaldo Escribió:
Pregunta: ¿Por qué al Juan Juan no se le permite salir?
8 Leo Felipe Escribió:
Reinaldo, la carta de salida la otorgan los funcionarios encargados. Si no me equivoco se debe explicar el motivo y cancelar un monto (150 dólares, aprox, que en caso de ser negada te devuelven luego de transcurridos x cantidad de días). Es como la visa americana, pero vista desde el culo. Es decir, en este caso no es para restregarte en la cara que no eres apto para visitar un país que no te pertenece, como si tal cosa fuera posible, sino para decirle a un hijo de tu tierra que no puede salir de sus fronteras porque no cumple con tales o cuales requisitos. Según lo que me contó el mismo Juan Juan, él creció muy cerca de Raúl Castro y sus hijos y sobrinos. Corrió por los pasillos de su casa y vivió, padeció y disfrutó de conversaciones, consejos y regaños. Salió de Cuba varias veces, fue de paseo a México, a Bélgica, donde comenzó a tratarse la enfermedad que padece, y quizá a otro país que no recuerdo. Hasta que se le ocurrió escribir un libro en el que se burlaba del estamento militar y también de Raúl Castro. Se hizo crítico e incómodo. Se fue separando y en adelante comenzó a perder algunas cosas, entre ellas la posibilidad de salir de la isla. Él dice que es un empeño de Raúl Castro, una venganza personal. Yo no puedo asegurar que sea así, pero tampoco soy quién para contradecirlo. Y por esas vainas que se te meten en la cabeza vaya uno a saber por qué, prefiero confiar en él, con quien hablé en persona durante muchas horas por casi dos semanas, que en ese poder que roza lo absoluto, y también la inmortalidad.
Abrazos, compa. Gracias por pasar.
9 Juan Juan Almeida Escribió:
Gracias a mi amigo Leo, y gracias por supuesta a todos los comentaristas.
Les mando un abrazo algo débil por una huelha de hambre que lleva ya 44 días.
Su amigo Juan Juan