
Mi jaragual es una canción que inmortalizó Ismael Rivera, un mulato de Santurce, Puerto Rico, al que le dicen “Maelo” y también “El Sonero Mayor”. Maelo murió y antes de hacerlo perdió la voz, pero compuso y cantó las bombas y las plenas suficientes para convertirse –con justicia– en una leyenda. En una leyenda negra. Su grito “Ecuajey” se popularizó por todo el Caribe y en medio de tanta fiesta soneó estas líneas:
Amigo no presto mi caballo / ni a medias quiero sembrar maíz / yo quiero una empalizada / mi gallina con su gallo / mi hermano con mi cuñada y yo con mi amor feliz.
Yo dueño en mi jaragual me siento / cantándole mi canción al viento / Un cacique patriarcal, viendo mi perro guardar / mi tesoro y mi mujer, qué inmenso.
La canción sigue y habla del ron de la tierra para beber y de lo rey que se siente el negro en su empalizada. Digamos que eso es un estado. Digamos, mejor, que es el estado ideal. Y digamos, por último, que este blog no es mi empalizada, pero sí el tenue reflejo de ella.
Este es el fulano Maelo:
